viernes, 7 de noviembre de 2008

Mama, quiero la luna.

Desde que era pequeñita, cada vez que salíamos a tomar el fresquito, en las cálidas noches que nos ofrecía el verano, mi niña miraba al cielo, se ponía de puntillas, levantaba sus brazos y me decía. "Mama, no puedo cogerla". Para que estuviese más cerca, la elevaba hasta el cielo.
- ¿La tocas ahora?
- No, mama todavía no puedo, más arriba
.
Y la elevaba todavía más, ofreciéndosela a la diosa. Selene se limitaba a acariciarle la cara regalándole una luz especial y dándole las buenas noches.

El otro día entró en mi cuarto, miró lo que estaba haciendo, abrió los ojos y con una sonrisa de oreja a oreja exclamo, "mama, soy yo y tengo la luna".

2 comentarios:

Un motero dijo...

ESA PEQUEÑA SE MERECE LA LUNA Y TODO EL UNIVERSO. MUY, MUY, MUY BONITO.

Demoniu dijo...

¡Que bonito! Me encanta.

Pau.